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CÓMO ILUMINAR JARDINES DE INVIERNO

CÓMO ILUMINAR JARDINES DE INVIERNO

El invierno es el momento ideal para ponernos a trabajar en nuestro hogar, ya que el tiempo que pasamos en casa es mayor, y se tiende a valorizar el entorno que nos rodea en la cotidianeidad. Una inquietud muy frecuente en el ramo de la iluminación decorativa y funcional es cómo iluminar un patio de luz o jardín de invierno, ya sea por su tamaño, su función o el grado de luz natural que le ingresa.

Hace algunos meses hablamos sobre la iluminación de jardines y patios exteriores en el blog. Ahora, para completar la temática, nos dedicaremos a explorar las vías de iluminación de los jardines interiores.

La clave está en dar con la iluminación adecuada de acuerdo a los metros cuadrados cubiertos de patio, y para extender su uso a todo momento del día, sobre todo cuando la iluminación natural empieza a decaer.

Un aspecto a tener en cuenta, a modo de análisis preliminar, es el tamaño de la locación y su ubicación, además del caudal de luz natural que recibe, ya que esto va a determinar la cantidad de luz que vamos a utilizar. Será primordial evitar la sobre-iluminación y el deslumbramiento, como siempre repetimos en nuestro blog a modo de consejo.

COMENZAR A ILUMINAR UN JARDÍN INTERIOR

En primera instancia, vamos a definir una fuente de iluminación general, como en todo espacio que va a ser iluminado artificialmente. A continuación pensaremos los pequeños rincones que van a ser iluminados de modo puntual, para maximizar los juegos de luces y sombras, resaltando mobiliario o vegetación que pudieran estar presentes en el jardín. ¡Incluso una fuente! Las posibilidades son infinitas.

Los rincones a iluminar van a depender de las actividades que se realizan en el lugar. Muchas veces un jardín de invierno opera como sector decorativo, contenedor de colecciones de plantas varias, salón de té, espacio de estudio, patio de juegos o ‘playroom’ para los niños de la casa, lavadero o bien un espacio para tender la ropa. Es fundamental que la iluminación esté en concordancia con el uso que le daremos al lugar, porque de lo contrario estaríamos cayendo en un espacio poco funcional. EL USO, SIN DUDAS DETERMINARÁ LA ILUMINACIÓN ARTIFICIAL QUE VAMOS A EMPLEAR EN ÉL.

Para un jardín de invierno que hace las veces de salón de té o espacio de cenas, una iluminación cálida, tenue y focalizada será la indicada. Un playroom para niños, una sala de estudio o un lavadero ya implicará usar luminarias más frías y direccionadas al epicentro de la actividad a realizar, para evitar el temido deslumbramiento.

PENSAR LA ESTANCIA EN TÉRMINOS DE LUZ

La luz actuará como estrella indiscutida a la hora de diseñar el espacio. Debemos tomarnos el tiempo para pensar los pasos a seguir, dependiendo -como dijimos al comienzo de la nota- del tamaño del jardín.

  • Si el jardín es pequeño, es preferible iluminar con precisión, sin recargar el ambiente.
  • Si está cerrado con vidrios, tipo galería, se minimizará la iluminación artificial a niveles esenciales, primando la naturalidad.
  • Si está entre altos muros o no recibe la iluminación natural imprescindible se optará por reforzar las fuentes de luz artificiales, creando, mediante la iluminación por niveles y a diferentes alturas, variedad de ambientes. En este punto será indispensable combinar las temperaturas de luz de acuerdo a la cantidad de espacios que queramos crear.
  • Para el caso de jardines con techo abierto, vamos a darle protagonismo a la luz natural, que indudablemente copará la estancia la mayor parte del día, brindando un ámbito acogedor y funcional. 
  • Para un patio que está entre cuatro paredes oscuras o empedradas, la luz artificial deberá ser fuerte, de lo contrario producirá indeseables sombras.

ALGUNAS LUMINARIAS ESPECÍFICAS A TENER EN CUENTA*

*Este tipo de iluminación puede aplicarse también a una terraza o balcón, que tiene ciertas características en común con un jardín de invierno.

  • Apliques de exterior, de luz directa o indirecta.
  • Reflectores
  • Lámparas decorativas de luz directa: Perfectas para iluminar vegetación y fuentes.
  • Focos empotrados en el suelo: Suelen enfocarse a una pared o simplemente al techo, además de ser elementos orientativos.
  • Pinchos y estacas para exterior: Se clavan en el suelo y se direccionan justo al área que pretende iluminarse. Aquí puede jugarse con el tono y la temperatura de la luz.

Finalmente, a la hora de elegir las bombillas, como recomendamos habitualmente, es preferible acudir a las opciones bajo consumo o LED,  considerando que hay épocas del año en que estas luminarias estarán encendidas un buen número de horas al día.

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